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domingo, 30 de diciembre de 2012

Nada, Carmen Laforet


Nada  pertenece a la corriente de  novela existencial, que precisamente iniciará esta obra y que reflejarán el tema de la angustia existencial, la tristeza y la frustración de las vidas cotidianas.

La novela está narrada en forma autobiográfica por  su protagonista. La perspectiva es la de Andrea y, a través de su memoria (sabemos que Andrea está recordando y analizando cosas y emociones de hace un par de años) vemos la casa, sus habitantes y los acontecimientos.

Su argumento es muy sencillo, Andrea, una joven huérfana, llega a Barcelona para estudiar en la universidad y se instalará en el piso de unos familiares un tanto especiales. El entusiasmo vital de la chica pronto  cederá el paso a un profundo desencanto para el que quizás va a ser la solución su partida, al final de la novela, hacia Madrid. El tema, pues, es el del acceso a la experiencia, el de la maduración de la persona y el de la adquisición de una cierta idea del mundo. Pero este tema daba lugar a otro, aunque puede que éste no estuviera en el propósito de la autora, el de la constatación de un estado colectivo. Así, en la obra se manifestará la miseria material y moral que refleja la familia que alberga a Andrea y el ambiente sórdido de la ciudad que ella conoce. Muchos han visto en el pequeño mundo de la casa de la calle Aribau como símbolo de la degeneración general de la moral en la España de después de la guerra civil. 

De esta manera, la obra se constituye en testimonio de una realidad degradada, la realidad de la España de la posguerra. En cuanto a la estructura, se divide en tres partes, formadas las dos primeras por nueve capítulos y la tercera por siete. Los periodos que abarcan cada una son los siguientes: la primera, de octubre a febrero; la segunda, de marzo a junio; y la tercera, de julio a septiembre. La primera parte se abre con la llegada de Andrea a Barcelona y su ingreso en el “ambiente endiablado” del piso familiar de la calle Aribau, y se cierra con la marcha de su tía Angustias a un convento. En la segunda parte Andrea comienza a sentirse más libre, y el eje narrativo se traslada al exterior de la vivienda, a la Universidad y la calle. El final de esta parte lo marca el primer baile fracasado de Andrea en la mansión burguesa de Pons. La tercera parte se inicia con la conversación entre la madre de Ena y Andrea, y concluye con la marcha a Madrid. En esta última parte los universos antagónicos de Aribau y el exterior se mezclan, en el presente y en el pasado, a través de la relación de Román y Ena y, años atrás, con la madre de Ena.

A menudo se ha señalado cómo la novela es una autobiografía de Carmen Laforet. En efecto, existen coincidencias entre Andrea y la escritora: la edad de la autora y de la narradora son similares; ambas han viajado hasta Barcelona para estudiar Letras, se alojan en la casa familiar de la calle Aribau y al final se marchan a Madrid. No obstante, la autora reiteró en diferentes ocasiones que no trasladó a la novela su experiencia barcelonesa.

Los personajes femeninos tienen gran importancia en la obra. Se sitúan en dos universos: la casa de la calle de Aribau (Angustias, Gloria, la abuelita y la criada) y la universidad (Ena). Angustias representa el principal obstáculo en la búsqueda de  libertad de Andrea, la moral represiva y la disciplina, la falsa moralidad y religiosidad mientras que Ena es guapa, rica, inteligente e irrumpe con fuerza en su vida ya que  conocerla supone liberarse del espacio cerrado de la casa. Los personajes masculinos, por el contrario, aparecen mucho más desdibujados (Jaime, Pons, Juan, Román).

Hay dos grandes mundos en la novela, identificados  con dos espacios: uno que representa la represión (el piso  de la Calle Aribau) y otro la libertad (espacios exteriores).
En cuanto al tiempo, Nada presenta una estructura clásica de narración lineal.


Carmen laforet



(Barcelona, 1921 – Madrid, 2004) Escritora española. Carmen Laforet Díaz nació en Barcelona el 6 de septiembre de 1921, si bien con dos años de edad se trasladó con su familia a las islas Canarias. A los dieciocho años, una vez finalizados los estudios de bachiller, decidió regresar a Barcelona para estudiar las carreras de filosofía y letras y derecho, si bien no acabó ninguna de las dos. Poco satisfecha de su paso por la universidad, cuando contaba veintiún años se fue a vivir a Madrid.

En Madrid conocería al periodista y crítico literario Manuel Cerezales, quien la animó para que prosiguiera con sus recién iniciados pinitos literarios. Fue sólo dos años más tarde, en 1944, cuando su vida daría un vuelco inesperado al presentar su novela Nada al recién creado Premio Nadal, otorgado por Ediciones Destino.

Aunque entre otros competidores por el premio estaba un escritor de sólida trayectoria como el periodista César González Ruano, el jurado prefirió apostar por la joven desconocida. 


Tres sombreros de copa, Miguel Mihura


Tres sombreros de copa es una comedia de Miguel Mihura, escrita en 1932 y estrenada veinte años después, que será considerada como una de las obras maestras del teatro humorístico.

Esta obra supone, una ruptura completa con el teatro cómico anterior. La asociación inverosímil de situaciones, los diálogos poco lógicos y los juegos lingüísticos la aproximan al teatro vanguardia de Samuel beckett o Ionesco.

En 1931 se instaura la República. En 1936 empieza la Guerra Civil. Europa se dispone a iniciar la II Guerra Mundial. En 1947  Miguel Mihura publica Tres Sombreros de copa representándose por primera  vez en 1952 y recibiendo una buena acogida por parte del público. 


Miguel Mihura



(Madrid, 1905 - 1977) Comediógrafo y humorista español a quien se debe la renovación del teatro cómico de la posguerra. Su obra maestra, Tres sombreros de copa (escrita en 1932 pero no estrenada hasta 1952), supuso una ruptura radical con el humor tradicional, al atacar tanto los tópicos estilísticos como las convenciones sociales, distorsionando el enfoque costumbrista por medio de un deslumbrante ingenio verbal y una sátira fresca y libre. En su producción posterior continuó siendo fiel a su visión iconoclasta, aunque hizo concesiones al público rebajando el tono crítico.

Miguel Mihura renovó el teatro cómico español con su facilidad para los juegos semánticos y el enredo con algo de absurdo. En sus obras se aprecia su intento por intentar ocultar el pesimismo y desencanto con la sociedad. Anticipa el teatro del absurdo por las situaciones ilógicas y la falta de coherencia en el discurso.
Mihura también trabajó junto a su hermano para el cine. Su obra comediográfica se clasifica en dos épocas:

Primer periodo (entre 1932 y 1946): predomina el enfrentamiento entre los protagonistas y su entorno social. Tres sombreros de copa, y otras obras compuestas en colaboración con otros autores como Viva lo imposible o el contable de estrellas (1939), Ni pobre ni rico, sino todo lo contrario (1943), El caso de la mujer asesinadita (1946).

Segundo periodo: obras cómico-costumbristas, de corte policíaco y de enredo, con títulos como Maribel y la extraña familia (1959), Ninette y un señor de Murcia (1964).






El árbol de la ciencia, Pío baroja


El árbol de la ciencia (1911), una novela semi-autobiográfica de Pío Baroja, es una obra emblemática de la generación del 98 y refleja muchas de las inquietudes sociales, científicas y filosóficas de la época. Se escribió poco después de que España perdiera sus últimas colonias y durante un periodo de grandes avances científicos.

Entre las características noventayochistas caben destacar el pesimismo, la desilusión con España y la sociedad, dudas sobre la ciencia, atracción por los filósofos alemanes (Kant y Schopenhauer), digresiones que interrumpen la línea narrativa (en este caso la larga conversación filosófica de la cuarta parte), y la incertidumbre ante el futuro.


Argumento

La novela se desarrolla durante los últimos años del siglo XIX y narra la vida de Andrés Hurtado, estudiante de medicina. Pese a que el joven entró a la escuela de medicina con muchas ganas de aprender, la educación que recibe lo deja desilusionado y pronto adopta una mentalidad negativa. Se hace amigo de Julio, Montaner y Lulú, una chica no muy guapa, de familia modesta y muy satírica. Comienza a visitar a su tío Iturrioz, quien también es médico y entablan conversaciones filosóficas en las que hablan sobre la sociedad, la ciencia y las ideas de Kant y Schopenhauer.

Tras terminar sus estudios médicos, Andrés va a Alcolea del Campo, un pequeño pueblo manchego, a ejercer su profesión, pero aquí también se desilusiona. Tiene conflictos con el otro médico del pueblo y los habitantes del mismo. Es testigo del caciquismo, ignorancia y egoísmo que reinan en este pueblo remoto. Durante su estancia en Alcolea, su hermano menor se enferma y se muere.

Andrés regresa a Madrid, pero le cuesta conseguir trabajo. Eventualmente encuentra empleo como médico de higiene, tratando a prostitutas y gente pobre. Este cargo contribuye a su pesimismo y postura crítica de la sociedad. Andrés se da cuenta de que sólo se siente feliz en compañía de su amiga Lulú, por lo que decide casarse con ella. También encuentra mejor trabajo como traductor e investigador de estudios médicos.

Después de un año de felicidad y paz, Lulú se queda embarazada, pero Andrés no quería hijos y comienza otra vez la ansiedad. El bebé nace muerto y Lulú fallece poco después. El día de su entierro, Andrés se quita la vida con una sobredosis de pastillas.


Pío Baroja


Pío Baroja nació en San Sebastián y vivió, durante casi toda su vida, en Madrid. Allí estudió Medicina y se doctoró con una tesis sobre El dolor. Su ejercicio como médico fue breve, en Cestona. Vuelve a Madrid donde entra en contacto con escritores como Azorín, Maeztu,. que le llevan a entregarse a la literatura, su gran vocación.

Publica sus primeros libros en 1900 tras una serie de colaboraciones en diarios y revistas. Sigue una etapa de intensa labor que conjuga con viajes por España y Europa. En 1911 publica El árbol de la ciencia. Hasta entonces había publicado ya, además de cuentos, artículos y ensayos, diecisiete novelas que constituyen lo más importante de su producción. Su fama se consolida y su vida se consagra a escribir volviéndose cada vez más sedentaria. En 1935 ingresa en la Real Academia. Durante la Guerra Civil pasa a Francia, pero en 1940 se instala de nuevo en Madrid. Muere en 1955.